Elsie de Wunderlich y su fervor por la naturaleza

"Infinitud" 50"X 70" Mixta 2,003

Elsie de Wunderlich y su fervor por la naturaleza

Si en algo se caracteriza y se hace inconfundible la pintura de Elsie de Wunderlich, es en su honestidad para consigo misma, o sea, es ella, es auténtica, no se traiciona, tiene su personalidad. Cada artista tiene su propia manera de ver las cosas y dentro de esa amplitud, dentro de esa libertad, crea su mundo y lo expresa sin limitaciones procurando compartir su emoción, su mensaje, con todos, sin distinción.

 Viendo su obra se da uno cuenta de su fervor y su devoción por la naturaleza. Se solaza con el paisaje y se percibe el gozo que siente por la frescura del rocío, los reflejos en el agua, el olor a tierra mojada y a maderas silvestres. Más bien, su mensaje, podría ser llamado a la defensa del medio ambiente, tal su carácter bucólico, tal su delicadeza poética, que para mí, está íntimamente relacionada con esos versos maravillosos de Diéguez Olaverri: "Las tardes de abril".

       Por otro lado, es indudable que su técnica se ha depurado muchísimo. Se advierte su seguridad en la forma que maneja tanto la espátula como en la soltura de su pincel: pequeños toques rastros, rayas, manchas de color de una gran riqueza textual y cromática. Se aleja cada vez mas del “acabado” y se vuelca totalmente hacia la espontaneidad de derivando hacia una variación luminosa donde ya casi no existe la línea. Por supuesto, se obvia la influencia impresionista, sobre todo, monet. Pero Elsie, creo yo, no pretende añadir nada nuevo sino sencillamente ser ella misma. La originalidad viene sola y es producto de muchos años de trabajo, Elsie es una pintora definida y su pasión unida a una ferrea disciplina la hará encontrar su propia voz con naturalidad, sin que se lo proponga. Por lo demás, ningún artista es enteramente original. Todos tenemos múltiples deudas. Quizás, el único artista original en un sentido absoluto, fue el hombre de las cavernas. El que fijo su inquietud a través de un rito en Altamira y Lascaux.

       La pintura de elsie. Y este es otro rasgo de su honradez, no recurre a trucos tales como ampararse en una base fotográfica para luego hacer que se proyecte en su tela.

 Su trabajo es de recreación, es decir, no copia literalmente el motivo sino lo somete a una transmutación de valores donde quita, agrega, reduce, yuxtapone los tonos, en fin, hay una buena dosis de subjetividad, condición sin la cual, no es posible lograr el fenómeno poético. La naturaleza es para ella objeto y sujeto a la vez. Su sensibilidad para el color, la fineza de sus texturas e concluyente y demuestra una elegancia y una delicadeza que culmina en una gran fuerza lírica.

El espíritu de Elsie es inconforme e inquieto y puede que esta condición la lleve algún día a cambiar decididamente su concepto actual; es prematuro decirlo, pero si ello llegara a ocurrir es importante que esto suceda sin dejar de ser fiel a si misma como lo ha sido hasta ahora. Elsie es joven y tiene mucho camino por recorrer todavía, por tanto no se puede descartar un salto espectacular en el curso de su carrera artistica. El tiempo dirá si dentro de la tradición pasajera en Guatemala, su obra va a quedar como una de las más relevantes y definitivas. Así lo espero y confío, mientras tanto, mis felicitaciones mas sinceras y una ultima recomendación:

Que nunca deje morir su fervor por la naturaleza.

 

Roberto González Goiry