Mientras el ser humano...

"Paisaje desde lo profundo"  40"x40"  Óleo/tela, Año 1,998

Los nombres Elsie Padilla Ferguson de Wunderlich. Elsie de Wunderlich a secas. Pertenecen e identifican al mismo talento y a la misma pintora. No salieron ayer ni la semana pasada al bravo ruedo de la plástica nacional donde los pitones afilados del ninguneo y la mediocridad lanzan cornadas emponzoñadas. Elsie esta desde 1983 en esa arena sin sangre casi veinte años contradicen al viejo tango: veinte años es mucho. Sobre todo cuando se han afianzado en un trabajo serio y tesonero sin descuidar la técnica y el lenguaje

            Mientras el ser humano desde las trincheras del progreso se preocupa y ocupa en transformar, contaminar y destruir la naturaleza sin aceptar ni respetar protocolos de Kyoto y llamados de auxilio ecologistas, Elsie se involucra en una misión más alta y gratificante:

recrearla. Ayer sumergida desnuda de prejuicios y convencionalismos en las garavitianas aguas atitecas de xochomiles traicioneros o vestida de colores en el jardín monetiano de Giverny. Sobre su incursión en ese paraíso sin árboles bíblicos ni pecados originales, esta en deuda con nosotros, Nos entrego sus impresiones de verano y otoño pero dejo como materia atrasada una inmersión a fondo y sin escafandra en la primavera y el invierno de ese jardín tan caro a Monet, al impresionismo y al arte universal

            Elsie no da saltos inesperados al vacío ni brincos exagerados de volatin circense.

Su trayectoria se desliza sobre carril seguro y maneja el timón con mano firme en medio de tempestades existenciales, conflictos formales o tropezones en los pedruscos del lenguaje pictórico. Ahora sale de trampas tendidas por flores devoradoras de colores calidos y aguas de transparencias engañosas e infiernos verdes repetidos hasta el infinito.

Ha refinado los matices de tanto acariciarlos con los dedos, los azules son cielos inventados en la penumbra de planos sugeridos parpadea la presencia del átomo y la galaxia. Suelta hojas recién nacidas o doradas en el fuego del atardecer a navegar en submundos de sueño liquido en busca de catedrales sumergidas  Imaginadas por Debussy en otras latitudes. Los referentes de la realidad fotográfica duermen encerrados en celda obscura de película virgen, y descubre, cosmonauta con los pies en la tierra, la certeza adormecida en el fondo de la conciencia: la verdad también se inventa.

            Ya conoce el camino, sus riesgos y sus sombras, sus luces abrillantadas por el amanecer y la estrella fugaz que hiere la pupila. Su brújula interior marca el rumbo correcto. Aquí esta hoy su pintura para comunicarnos sus emociones. Ella es la pintora Elsie a secas.

Marco Augusto Quiroa

Guatebuenita, mayo de 2001